NIDOS USURPADOS

Empollando a un verdadero desconocido

Cuando vemos un ave empollando huevos en su nido imaginamos que pronto los pichones romperán los cascarones, sus padres los alimentarán, crecerán, pondrán huevos y el ciclo continuará una y otra vez, perpetuándose así la continuidad de la especie. Esto es lo que sucede en la mayoría de los casos… pero no en todos.  Aunque parezca increíble, puede pasar que un ave esté incubando los huevos de otras especies.

¿Cómo es esto?

En la mayoría de las especies de aves (9 de cada 10) ambos padres se encargan del cuidado de huevos y pichones. A esa forma de cuidado de las crías se la denomina cuidado biparental.

Sin embargo, en muy pocas especies (1 de cada 100) ni la madre ni el padre incuban sus huevos ni cuidan a sus pichones. Las madres, a veces ayudadas por los padres, se limitan a buscar los nidos de otras especies. Una vez que encuentran uno, ponen su huevo ahí. A ese comportamiento se lo conoce como parasitismo de cría: las especies que no cuidan son los parásitos de cría, y las dueñas de los nidos en los que ponen sus huevos son los hospedadores.

Si los dueños del nido no se dan cuenta (cosa usual porque en las aves es muy fuerte el instinto de incubar y cuidar todo lo que esté en el nido que hicieron) se hacen cargo de todo: incuban el huevo parásito y alimentan al pichón parásito desde que nace… ¡Flor de trabajo y sin que nadie les consultara si querían o no hacerlo!

 

No hay duda de que el parasitismo de cría es una asombrosa estrategia de reproducción. En la naturaleza abundan las historias fantásticas como las de los pecho amarillo y sus parásitos de cría. ¡Solo es cuestión de observar e investigar!

¿En qué se perjudica

la especie hospedadora?

Los hospedadores pierden tiempo y energía cuidando huevos y pichones  ajenos.

En algunos casos, el ave parásita rompe los huevos del nido que parasita, perjudicando  la reproducción de la especie parasitada.

Los pichones parásitos suelen eclosionar

antes,  e incluso alcanzar mayor tamaño

que los pichones de los hospedadores, requiriendo más alimento.

Myriam E. Mermoz

Bióloga

Fotos Emilio M Charnelli


Tordo pico corto

Tordo renegrido

Pecho amarillo con material para construir su nido

Las hembras de tordo renegrido

generalmente ponen huevos con manchas,

pero a veces ponen huevos blancos. Cuando es así, se distinguen fácilmente

de los huevos manchados del hospedador

y los sacan del nido.

Una historia de novela: Un parásito de cría con huevos de colores distintos

En la Argentina, los parásitos de cría más  fáciles de ver son el tordo renegrido, que parasita en todo Sudamérica a más de 250 especies, y el tordo pico corto. Uno de los hospedadores más parasitados por el tordo renegrido es el pecho amarillo.

Acá te mostramos un nido de pecho amarillo con tres huevos propios, marrones manchados. El tordo renegrido puso dos huevos distintos entre sí. ¿Te animás a decir cuáles son?

Otra historia de novela: dos parásitos de cría para un único hospedador

Aunque lo más común es que al pecho amarillo solo lo parasite el tordo renegrido, raras veces a los pobres padres los parasitan las dos especies de tordos. Por eso, en esta foto se ven cinco pichones: solo tres son los pecho amarillo, ¡los únicos “hijos legítimos”! ¿Te animás a descubrir cuáles son?

¡Verificá tus respuestas en nuestra web!

Nido de pecho amarillo con tres pichones propios, uno de tordo renegrido y otro de tordo pico corto.