El cumpleaños de la tabla periódica

¿Qué es y por qué es importante la tabla periódica de los elementos químicos (TPEQ)? Te sorprenderá saber que todo el universo está formada por un relativamente pequeño número de tipos de átomos. Hace 150 años, un químico ruso juntó y organizó un montón de información acerca de cómo se relacionan los átomos entre sí para formar toda la materia. Con esa información, ordenó los elementos en una tabla. Esa tabla nos permite comprender mejor cómo se producen los fenómenos de la naturaleza.

Efectivamente, para comprender qué es la TPEQ, tenemos que ponernos de acuerdo en una idea fundamental: todas las cosas que nos rodean –cercanas o lejanas– están formadas por átomos. Desde el planeta Júpiter hasta una hormiga, tu brazo o el vaso de leche (el vaso y la leche), todo está compuesto por átomos que se agrupan uniéndose unos a otros. Los cambios que observamos son ni más ni menos que reordenamientos de esos átomos. Por ejemplo, cuando un sólido se transforma en un líquido, por mencionar un ejemplo cotidiano.

También sabemos que hay una cantidad determinada -y muy pequeña- de tipos de átomos. Los llamamos elementos y, hasta el día de hoy, solo conocemos 118.

Cada elemento es un conjunto de átomos iguales, con propiedades propias, por eso, tienen un nombre particular: sodio, potasio, cloro, etc. Toda la materia del universo está formada por esos mismos elementos.

Organizando la información

Imaginen que tienen una canasta llena de remeras y pantalones, de varios modelos y materiales, todo mezclado. ¿Cómo harían para vestirse en un día de calor?

Posiblemente, empezarían ordenando lo que tienen. Remeras por un lado, pantalones por otro. Remeras de manga corta separadas de las de manga larga y pantalones largos separados de los cortos.

Una organización parecida hizo Dimitri Mendeleiev, con los elementos químicos. Los ordenó poniendo primero los más livianos y al final los más pesados.

Esta forma parece razonable, pero es mucho más que eso. Dimitri había visto trabajos de varios investigadores que mostraban que, al ordenar algunos elementos según sus pesos, quedaban también organizados según algunas otras propiedades en grupos de tres (o tríadas). Johann Döbereiner, por ejemplo, encontró que varios grupos de tres elementos (a los que llamó tríadas) se comportaban de manera particular. Por ejemplo, el litio, el sodio y el potasio son metales que reaccionan con agua. Pero no reaccionan de la misma manera: mientras que, con el más liviano, el litio, solo se producen algunas burbujas, si se salpica sodio (de masa intermedia) se producen llamaradas y si es potasio… el asunto explota. O sea, el más pesado es el que reacciona más intensamente.

Mendeleiev ordenó los 63 elementos que conocía en su famosa tabla. Pero lo más interesante no es lo que contiene la tabla original de Mendeleiev, sino que él se dio cuenta de que algo faltaba en ella (son los cuadritos azules de la imagen). Mendeleiev se imaginó que algunos elementos no tenían propiedades como para estar uno al lado del otro, sino que debía existir algún elemento intermedio que todavía no se conocía. Y predijo correctamente qué características debían tener al menos tres de los elementos que quedaban por descubrirse.

Lo más impresionante es que, hoy, todos esos huecos se han llenado.

¿Sabías que…?

Dimitri Mendeleiev (Tobolsk, Rusia, 1834-1907), profesor de química, publicó su famosa tabla periódica en 1869, hace 150 años. Para homenajearlo, la UNESCO ha declarado 2019 como el Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos.

María Joselevich

Química

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