Aparecen en los diarios o en la tele todos los días y prometen darnos un respiro en la lucha contra la pandemia que ya lleva más de un año azotando al mundo. Por eso es importante entender cómo se producen y qué son capaces de hacer.

Nuestras defensas

 

Nuestro sistema inmunitario es como un ejército de células cuya función es la de eliminar los elementos extraños que puedan ingresar al cuerpo. Entre ellos, se encuentran los virus, bacterias, hongos, u otros tipos de parásitos que llamamos patógenos.

 

Para eliminar a los patógenos, el sistema inmunitario tiene que primero aprender a reconocerlos. A veces, los patógenos son tan agresivos que no podemos evitar enfermarnos durante ese proceso de aprendizaje. Sin embargo, una vez que el sistema logra eliminarlos el aprendizaje nunca se olvida: si el mismo patógeno vuelve a atacarnos, nuestro ejército protector lo identificará y lo eliminará tan rápidamente que ni siquiera desarrollamos síntomas de enfermedad. ¡Estaremos inmunizados! 

 

Una ayudita desde afuera

 

Las vacunas son una especie de “simulacro” de infección, que permite que el sistema inmunitario aprenda a reconocer un patógeno (y genere memoria) sin el riesgo de que nos enfermemos. Para saber más sobre las vacunas, te recomendamos leer nuestro artículo: “¿Qué son las vacunas” que podés encontrar en este link

Las vacunas anti-COVID-19

 

La mayoría de las vacunas contra el nuevo coronavirus se basa en entrenar a nuestro sistema inmunitario para que reconozca uno de los componentes característicos del virus, que también resulta ser una proteína. A esta proteína distintiva del coronavirus se la llama “Spike” (espícula).

Te contamos cómo funcionan:

Vacunas de Sinovac/SinoPharm/Bharat Biotech

Utilizan al virus SARS-CoV-2 inactivado químicamente o por calor. El virus así tratado no es capaz de replicarse ni causarnos enfermedad. Sin embargo, todavía conserva su estructura y sus proteínas Spike intactas. Esto permite que nuestras defensas aprendan a reconocerlas, y generar una respuesta protectiva, sin el riesgo de que nos enfermemos.  (Esquema 1 en la figura)

Vacunas de Pfizer/BioNTech/
Moderna/CureVac

Esta vacuna está formada por la “receta” (el ARN mensajero) para fabricar la proteína Spike del virus, empaquetada en pequeñas vesículas que pueden ser absorbidas por las células. (Esquema 2 en la figura) Con esta receta, ciertas células de nuestro sistema inmune fabrican las proteínas Spike y se las muestran al resto del sistema inmune para que aprenda a eliminarla. Tiene una de las eficacias más altas. Otra de sus ventajas es que es fácilmente adaptable a cepas novedosas del virus que puedan surgir, en las que algunas características de la proteína Spike pueden cambiar.

La versión de Pfizer/BioNTech requiere ser almacenada en freezers especiales a 70 °C bajo cero hasta el momento de administrarlas, lo que representa una desventaja importante. La de Moderna, en cambio sólo necesita un freezer común (-20 °C). Finalmente, la de CureVac es estable en la heladera (-5 °C), lo que resulta muy conveniente.

 

Cómo preparar una proteína

Las proteínas son algo así como las moléculas que realizan las tareas en nuestras células y fuera de ellas. Cuando las células fabrican proteínas, el proceso es parecido a la forma en que vos preparás un pastel: primero buscás (por ejemplo) “pastel de chocolate” en internet. Una vez que encontrás las instrucciones para prepararlo, las imprimís o las copiás a mano en una hoja aparte. Con esta receta, vas a la cocina y, siguiendo las instrucciones, preparás el pastel. Las células hacen algo similar: las instrucciones para fabricar las proteínas están codificadas en nuestro ADN, es decir en nuestros genes. Esta información –que está encerrada en el núcleo de la célula– primero se copia en una versión parecida al ADN pero que puede salir del núcleo. Esta copia “viajera” se llama ARN mensajero. Con ella, la célula puede “cocinar” la proteína deseada.

Leandro Martínez Tosar - Biólogo

Vacunas de Gamaleya (Sputnik V)/
Johnson & Johnson

Usan adenovirus que infectan a humanos, pero modificados para que no causen enfermedad. Además llevan la información para que puedan producir la proteína Spike. Serían como virus del resfrío “disfrazados” de coronavirus. (Esquema 3 en la figura)

La principal desventaja de la versión de Gamaleya es que la segunda dosis usa un adenovirus muy común en ciertas poblaciones, y podría ser rechazada por el sistema inmune de esas personas.

 

Vacunas de Oxford/AstraZeneca

Similar a la de Gamaleya y Johnson & Johnson, pero usa adenovirus que normalmente infectan simios en lugar de humanos. Esto evita el problema del potencial rechazo de la segunda dosis, ya que es muy poco probable que nos hayamos cruzado con estos virus en la vida real.

 

Vacunas de Novavax/Biological E

Estas vacunas solamente usan la proteína Spike del SARS-CoV-2 (o un fragmento de ella), producida en el laboratorio, purificada y asociada a vesículas, sin ningún otro componente viral.

(Esquema 4 en la figura)

 

Aunque los protocolos de inmunización ya se están aplicando, es importante saber que llevará un tiempo que todos estemos vacunados. Así que mientras tanto, tenemos que mantener los cuidados que ya conocemos bien: lavarnos las manos frecuentemente, ventilar bien los ambientes, usar barbijo y mantener una distancia prudencial con otras personas.

 

Con la ayuda de las vacunas y los cuidados de siempre, seguramente le ganaremos la batalla a la pandemia.

 

Vacunas anti COVID-19: ¿cómo funcionan?

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